PELIGRO DE PETARDOS Y PIROTECNIA

Publicado el : 19/06/2019 00:13:36
Categorías : Noticias Rss feed

Se aproxima una época del año en la que los perros sufren con mayor intensidad por el ruido de petardos y material pirotécnico. Por eso es muy importante tener en cuenta la información e indicaciones que compartimos a continuación.

La utilización de petardos y fuegos artificiales afectan a un altísimo porcentaje de perros y causan terror, pánico y estrés en estos animales. Esos ruidos les resultan, incluso, más molestos que otros que también les asustan mucho como los truenos, el tráfico, los disparos de caza, etc.

Para poder entender mejor lo que les ocurre, empatizar con ellos, hay que saber que los perros no tienen la capacidad de racionalizar cuando sufren ansiedad, lo que hace que vivan esas situaciones de forma muy estresante. Además, tienen el oído mucho más desarrollado que nosotros y perciben el ruido con mayor intensidad que los seres humanos, viéndose más afectados por él.

Dada la especial sensibilidad y estructura del oído, ellos pueden captar sonidos tan bajos que para nosotros son inaudibles y también oír a una distancia 4 o 5 veces mayor. Por ese motivo, los ruidos fuertes les resultan extremadamente molestos y aterradores.


CÓMO SE MANIFIESTA ESE ESTADO DE PÁNICO:

Cada animal puede reaccionar de forma distinta durante esa situación. La reacción puede ser desde una ligera intranquilidad hasta un estado de fuerte ansiedad. La ansiedad se manifiesta de diversas formas: paralización, intentos de escapar y esconderse, temblores, taquicardias, jadeos y destrucción de objetos. Además, puede ocurrir que defeque u orine, ladre, tenga exceso de salivación o nauseas. Puede que no coma, no beba o no duerma.


CONSECUENCIAS:

Es fácil entender que los perros pueden estar en peligro cuando se están exponiendo a ese ruido tan fuerte, pero hay que tener en cuenta que el peligro también puede seguir existiendo tiempo después de esa exposición.

El estado de ansiedad y miedo descontrolado puede hacer que, además de taquicardia, en casos extremos, se pueda producir, incluso, un fallo cardíaco.

Si la detonación se produce cerca del animal existe la posibilidad de que se generen secuelas físicas: dañarse el tímpano o incluso que se produzca pérdida de la audición, al margen de quemaduras y lesiones oculares.

Además, si el animal huye supone un enorme peligro ya que se puede lesionar, ser atropellado y morir o perderse temporal o definitivamente.


QUÉ HACER:

Hay que intentar evitar las situaciones de riesgo y, si aún así se producen, minimizarlas todo lo posible.

Si se conoce con certeza la hora a la que va a comenzar el ruido, sería aconsejable sacarlo de paseo con suficiente antelación al inicio para que haga ejercicio y esté previamente más relajado.

Fuera de casa: Si el ruido se produce en la calle los perros pueden tener un comportamiento incontrolado. En unos casos quedarán paralizados sin querer caminar y, en otros, intentarán regresar a casa, pero también se pueden escapar sin ningún tipo de orientación presos del pánico y sin capacidad, siquiera, de atender las llamadas de su dueño.

Antes de salir de paseo habrá que comprobar que el arnés o collar al que se ate la correa esté bien ajustado, para que no se salga si da un tirón para huir. También se deberá llevar la correa bien agarrada, evitando las correas flexis. Es muy importante que el animal lleve su chapa identificativa.

Al sacarlo a la calle habrá que elegir el horario que consideremos menos conflictivo. Evidentemente, llevarlo atado. No hay que olvidar que en estas circunstancias también se producen pérdidas de perros que sus dueños consideran obedientes y poco miedosos habitualmente.

Y, por supuesto, se deberá evitar las zonas en las que haya gente tirando petardos.

En casa: Si el ruido se está produciendo mientras están en casa, el animal puede manifestar su temor buscando un escondite o acercándose a la persona que por la que sienten más apego o intentando huir del ruido de la forma que sea.

Habrá que mantenerlo siempre dentro de la casa y no dejarlo, ni siquiera un momento, en el patio, el jardín o el balcón con mayor exposición al ruido.

Se deberá camuflar el sonido de las detonaciones (poniendo la tele o música que no le resulte estresante) y reducirlo cerrando ventanas, puertas, balcones y bajando las persianas, todo ello reducirá el riesgo de huída, aunque se encuentre en altura.

Puesto que los perros suelen tratar de esconderse para reducir la presencia e intensidad del ruido, se puede buscar la zona del hogar más tranquila en la que se pueda sentir más seguro. Eso le servirá de refugio y se le podrá dejar allí la manta o cama que usa normalmente para descansar, así como agua. Si vemos que el perro elige espontáneamente un lugar, seguramente éste será el más adecuado.

Es importante acompañar o estar cerca del animal durante unos minutos cuando esté en esa zona de seguridad. Pero las personas que lo acompañen deben estar tranquilas y calmadas, sin obsesionarse con tranquilizarlo para evitar que se produzca, precisamente, el efecto contrario. Finalmente, el animal deberá salir de la zona a iniciativa propia cuando considere que ya puede abandonarla.


QUÉ NO HACER:

No castigue o regañe al perro en esas situaciones sea cual sea su comportamiento. Pero tampoco es adecuado acariciarlo o premiarlo de alguna manera cuando se encuentre en ese estado.

No se debe forzar al animal a situarse en la zona de seguridad, y, en caso de querer conducirlo a ella, se hará de forma tranquila acompañándole con palabras agradables, o, si lo acepta, con algún trocito de comida. Si aún así no lo hace, es mejor dejarlo.

No medique a su perro. No se deben usar fármacos que no hayan sido prescritos específicamente por su veterinario habitual y sólo si éste lo considera algo totalmente indispensable. Cada perro es distinto y las dosis deben estar perfectamente ajustadas a sus necesidades, peso, estado de salud y edad.

No es fácil solucionar definitivamente el pánico ocasionado por petardos y pirotecnia. Es una labor larga y paciente en la que se debe saber muy bien lo que se hace. Por lo tanto, si se propone hacerlo no se deben seguir recomendaciones que no vengan de profesionales cualificados. 

FINALMENTE…..

No debemos confiarnos y bajar la guardia ante un problema que afecta a gran parte de nuestros perros y que puede producirse aunque ya exista un vínculo muy arraigado con nuestra mascota. Tampoco se puede descartar que un animal que al principio no tenía este temor pueda desarrollarlo más adelante. 

Esperamos que estas orientaciones sean útiles para mejorar el bienestar de nuestros queridos animales y evitar percances. 

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